DÍA 1

No tengo balcón, así que miro desde la ventana del segundo piso de mi casa. Se ve poca gente transitando debido a la contingencia que está sucediendo a nivel mundial.

El vecino de la casa de al lado pasa la mañana haciendo levantamiento de pesas para luego tirarlas al suelo, generando un ruido y vibración molesta. Todos los días hace el mismo ritual en la mañana ya que, en la tarde, se dedica a realizar una transmisión en línea a sus seguidores en redes sociales para guiarlos en sus rutinas de ejercicios. 

Mi vecino no para. A pesar de que le hemos pedido que tenga más cuidado cuando tira al sueldo sus pesas, no hay caso. Le importa poco y eso es un tema que viene de su familia. Sus padres y tíos se creían los dueños del pasaje realizando fiestas y asados todos los fines de semana. El ruido molestaba a todos pero nunca les importó. Así que, el tipo mantiene la "tradición". El resto de los vecinos no son muy cooperadores y tampoco les importa mucho ya sus casas no están tan cerca como la nuestra. Nos encontramos ante una situación adversa y frustrante.

Mi vecino podría irse a un gimnasio o arrendar algún otro lugar para hacer sus ejercicios. Total, cuenta con los medios económicos para hacerlo pero no le importa.  

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